Iciar de Basterrechea

Gonzalo de Córdoba

Conocí al propietario hace años, enseñándole una propiedad que yo tenía a la venta. Hubo buen feeling así que me pidió que le ayudara a buscar casa y aunque no compraron conmigo mantuvimos el contacto durante años. Y de ahí fue naciendo una amistad y, en el plano laboral, pasó a ser también cliente por duplicado al confiarme la venta de su casa materna y esta reforma.

La vivienda necesitaba una reforma integral y la cambiamos por completo abriendo espacios y trayendo la cocina junto a la sala y dejamos dos dormitorios y dos baños y la protagonista: la terraza a sur. Respetamos el carácter de la finca protegida, con carpinterías de madera, vigas vistas y descubrimos el ladrillo del muro de carga del salón. El resultado: un atractivo y acogedor ático modernizado pero con encanto que se alquiló enseguida.